Es de noche, caminando, perdido, confundido, un hombre se haya en un camino pedregoso. Aquel ser se encuentra enfermo, lleno de heridas, su mente esta un sendero de muerte, un sendero del cual pocos regresan. Una leve luz ilumina su rostro, su ventana del alma está cerrada, este despreciable no deja ver su dolor.
El camino cada vez es más tortuoso, pequeñas piedras lastiman sus pasos, el hombre mira fijamente sus pies, se da cuenta que pronto dejara de caminar. Una pequeña lágrima se ve rodar por su mejilla, en esta se ve reflejada su vida. Que poco a poco se va evaporando a medida que transcurre el tiempo.
De pronto su cuerpo deja funcionar, el individuo cae, su último aliento al fin se presenta. Su mente solitaria y esquizofrénica empieza a recordar………………………………………………………..
Hay una pequeña casa de madera y estiércol, que es rodeada por grandes montañas, que parecieran devorar implacablemente la pobre estructura. Junto a la casa hay un gran número de personas que aguardan impacientemente, se mueven de un lado a otro, apenas tienen tiempo de cruzar sus mirandas, el silencio es insoportable.
Un llanto suena estrepitosamente en el oído de la vida. La gente impaciente de pronto pareciera escuchar su alivio, entran de inmediato a la casa, lo primero que ven es una mujer recostada en una cama con un gesto frio y una mirada perdida. Al lado de la mujer, hay un hombre con un niño en sus brazos. El niño llora implacablemente, mientras el hombre, mirando a la mujer en la cama no entiende, por que esta se ha marchado sin haber mirado a su pequeño hijo. Como si fuera una sinfonía de nunca terminar todos los presentes se unen al infante, en una canción de tristeza.
El hombre deja al niño sobre una canasta, no sabe qué hacer con él. Su mente está perdida en umbral de llanto y desesperación.
De pronto el hombre toma un cuchillo, se acerca al niño, lo mira fijamente a los ojos. Levanta la mano en la que empuña el arma y cuando esta a punto de llegar al corazón del desprotegido se detiene, lo vuelve a mirar, suelta el cuchillo y estalla en un ataque de rabia que solo es calmado con una botella de algún licor.
Son las 3 de la mañana, el hombre abandona la casa. El niño se encuentra dormido, en un sueño tan profundo que no escucha el estruendo del arma con a que se suicidó su padre. Ahora esta solo en el mundo.
Tres días después, un ladrón se haya desesperado al no encontrar una víctima a quien arrebatarle su coraje, muy aturdido se interna en las montañas esperando encontrar un final. Vagando sin rumbo en la impecable naturaleza el ladrón divisa la pequeña casa. Corre con prontitud al ver que la puerta estaba abierta, al entrar su coraje es arrebatado por la vida, al encontrar dos viejos muertos y a un pequeño niño a punto de tocar la puerta de la parca.
Rápidamente toma lo que considera de valor, joyas, comida y una que otra botella de vino. Sale apresuradamente, pero cuando está apunto de marcharse da una vuelta toma al niño y continua su camino. Ahora ha dejado de estar solo y ha pasado a un amor antagónico.
En pocos dias, seguire con esta historia
ResponderEliminarinteresante propuesta Fabian, no vaya a perder el ritmo de escritura y de publicación en este blog, para así acompañarlo en el mundo que crea con cada linea nueva
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